Excelencia en servicio de ingeniería y otros cócteles

28.3.10

“La Fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar con sudor”

La Fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar con sudor”. Esta es la frase con la que la dura profesora de baile, encarnada por Debbie Allen recibía a sus alumnos en la Escuela Superior de Artes Escénicas de Nueva York en la exitosa serie ‘FAMA’.

Sin duda las empresas de ingeniería o consultoría no son un lugar donde sudar, para eso se inventó el aire acondicionado, ni donde conquistar la Fama, que pocos son los ingenieros que aparecen en la tele, ni falta que hace. Sin embargo, si entendemos como "fama" la excelencia profesional y "el sudor" como el esfuerzo continuo en superarse profesionalmente, la cosa empieza a asemejarse mucho más.


En más de 20 años de experiencia profesional he coleccionado ejemplos de personas que tras la universidad (ese lugar que amuebla muy bien las cabezas, pero no las prepara profesionalmente) han llegado a la empresa verdes y pelones como bebes. Algunas de esas personas han seguido preparándose en lo que les apasionaba mientras en el ámbito laboral aplicaban poco a poco ese valor convirtiéndolo también poco a poco en enriquecimiento profesional..."la fama".

Hace poco, uno de esos ejemplos de personas que han disfrutado sudando para ganarse la fama me decía: "hay quién se cree que lo que sé y lo que me reconocen que sé en el mercado, lo he ganado por ciencia infusa...y no, ser bueno en esto requiere mucho estudio y preparación y auto exigencia en lo profesional; si quieres ser bueno tienes que currártelo"...que se podría haber resumido en que "la fama cuesta".
Otro más sénior, en su zenit profesional, me contaba algo así: "La responsabilidad de tu carrera profesional es tuya y tú eres su máximo beneficiario. La facultad, escuelas y empresas por las que has pasado o pasarás son vigas de tu palacio, pero tú lo debes diseñar, tú lo tendrás que financiar, tú lo tabicarás y amueblarás, y tu lo disfrutarás... o no".

Quizás los famosillos, los casos de políticos corruptos, la injustica del mercado laboral en muchos casos, las modernas promesas de perder peso sin ejercicio ni dieta o de obtener todos tus sueños con solo desearlo o como mucho haberte leído un libro, nos estén haciendo olvidar que los logros nacen del esfuerzo y el trabajo continuo.

No es lugar este para una cantinela moralista, pero sin duda, y antes que ninguna otra cosa, lograr la excelencia en servicio requiere de preparación, dedicación y formación a todos los niveles de un ámbito profesional que, si bien la Universidad, las escuelas de negocio, las consultoras especialistas, etc. pueden facilitar, sin duda es el día a día del profesional, su pasión, su compromiso con su causa y su proactividad donde mejor se puede ir forjando este talento.

Moraleja: Si quieres fama, ¡cómprate un buen desodorante, y ponte a bailar YA y de lo lindo!

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22.3.10

Código deontológico en la consultoría

En este post tengo que soltar uno de esos rollos aburridos que a la vez son necesarios que alguien haya sido capaz de componer.
Desde la asociación de consultoría AEC han diseñado un marco de comportamiento para aquellas empresas del gremio que quieran integrarse en su asociación.

Las Empresas consultoras tienen el compromiso ético de servir a la sociedad ofreciendo productos y servicios útiles, en condiciones justas, promoviendo el desarrollo sostenible, la convivencia, la integración social y el respeto al medio ambiente, creando valor de la manera mas eficaz posible y de forma sostenible.


Esta función social debe desarrollarse en un entorno de confianza entre la Empresa y sus Grupos de interés: clientes, proveedores, competencia, empleados y la sociedad a la que sirve, mediante la transparencia en las relaciones, el desarrollo de los adecuados canales de comunicación con estos grupos, el compromiso con sus necesidades y la ética e integridad profesional, basados en los siguientes principios que fundamentan su Código deontológico:

1. Transparencia: Claridad, objetividad, seriedad y honestidad en las relaciones con todos los Grupos de Interés
2. Independencia e Integridad: Honradez en el desarrollo de la actividad profesional,actuando de forma coherente con sus principios y rechazando cualquier actuación que venga a intentar influir sobre su actividad
3. Respeto: Ejercer la actividad profesional basándose en conductas respetuosas hacia los clientes, competidores, el medio ambiente y la sociedad en general
4. Compromiso: Asumir las obligaciones y tareas contraídas. Eficiencia con el compromiso adquirido.
5. Libre Competencia: demostrar actitudes legales y cordiales con los competidores.
6. Capacidad: Cualificación, poseer el conocimiento y la experiencia necesarios.
7. Creación de valor: ofrecer al cliente soluciones avanzadas, mediante la aportación constante de valor en la ejecución del proyecto/servicio.
8. Confidencialidad: Garantizar el secreto profesional
9. Garantías de Calidad: Aplicación de sistemas y certificaciones estándares adaptados a las necesidades del proyecto y servicio a realizar
10. Innovación: Buscar y diseñar permanentemente nuevas ideas y soluciones que aporten valor al cliente y al sector.

Sin duda, aceptar y cumplir al 100% este código deontológico es (como poco) una labor encomiable, pero a la vez realmente deseable (y en este caso quiero para los demás lo que quiero para mi mismo).




Opino que este código, además de dirigir éticamente nuestro comportamiento, también estimula la excelencia en servicio que desde este blog, modestamente, queremos fomentar.



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10.3.10

"Lo peor fué que nadie nos dijo nada"

En estos últimos días están ocurriendo varios incidentes graves que han supuesto gente atrapada en medios de transporte público o aeropuertos o incluso países en pleno caos por una tragedia natural y cuando los periodístas les piden opinión hay una queja que siempre se repite:

"nadie nos ha informado de nada", "nadie nos ha dicho nada" ,"hemos estado desvalidos sin nadie que se dignara a contactar con nostros",...




Es muy curioso que independientemente de la magnitud del problema lo que más molesta a los afectados no es el problema en si, sino la incertidumbre sobre la dimensión y alcance del problema, la incertidumbre sobre el qué va a pasar o si alguien se está responsabilizando de solucionar mi problema o de si habrán contado conmigo o no.


En los servicios de ingeniería y consultoría es muy parecido. Al cliente no le afectan tanto los problemas como la falta de información, la sensación de descontrol, la incertidumbre, la desconfianza, etc. en su resolución.

La queja más habitual del día a día es "hace semanas que nadie me ha dicho nada".

Cada vez que veo a estos pobres dagnificados lamentándose de que nadie les ha dicho nada, me pregunto cómo es posible que realmente nadie se haya tomado la información fluida con los afectados como la prioridad nº1 antes incluso que la de resolver el problema causante de todo el desaguisado.

La lección a prender es: llama por teléfono aunque no tengas la respuesta, al menos demuestras interés y generas empatía y concierto.

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