25.5.08
Comunicar Riesgos no es lo mismo que ser cenizo
En todo servicio o proyecto, la gestión de riesgos es crítica, porque ofrece las mejores garantías al menor sobrecoste.
En concreto, la gestión de riesgos, simplificándolo mucho, supone el identificar, cuanto antes, posibles fallas del proyecto, para según su probabilidad de ocurrencia y el impacto asociado, encontrar una solución de forma anticipada y proporcional a ese potencial impacto neto que sea lo más resolutiva posible (es decir, resolutividad en arminía con probabilidad del riesgo x impacto del riesgo).
Cualquier riesgo relevante ( que la probabilidad de ocurrencia o el impacto potencial sean medios) debería ser comunicado formal y objetivamente al cliente por el conducto adecuado (ej.: por un informe de seguimiento periódico o por un telefonazo ad-hoc).
El comunicar un riesgo es una acción de servicio excelente que los jefes de proyecto suelen considerar como óbvia en unos casos o agorera en otros, y acaba deslizándose de la gestión del servicio.
Como ejemplo de lo anterior se me ocurre un proyecto en el que los dos técnicos más experiementados identificaban como posible problema la lentitud de una operación una vez puesto el sistema en Producción, pero ambos negaban ningún "riesgo" porque ese tipo de problemas eran de lo normal que podía ocurrir en un proyecto y ya se buscarían soluciones.
Es decir, si finalmente ocurre el problema que nuestra experiencia nos permite vislumbrar semanas antes ... ya le daremos "el disgusto" al cliente.
Un servicio excelente supone anticipar el posible disgusto al cliente como una variable más, que tenemos controlada, y para la que tenemos un plan de resolución desde ya.
Ser cenizo es estar baticinando que la cosa no va a funcionar sin objetivizar ni proponer soluciones ante cada problema, arrasando de paso, el ánimo de los participantes en el proyecto y desilusionando al cliente definitivamente.
Los cenizos son los enemigos del servicio excelente, del buen royo, de la paciencia del cliente y por supuesto del éxito del proyecto.
A la vez, la gestión del riesgo es la mejor garántía del proyecto, la profesionalidad ante el cliente y una de las mejores herramientas del jefe de proyecto.
En concreto, la gestión de riesgos, simplificándolo mucho, supone el identificar, cuanto antes, posibles fallas del proyecto, para según su probabilidad de ocurrencia y el impacto asociado, encontrar una solución de forma anticipada y proporcional a ese potencial impacto neto que sea lo más resolutiva posible (es decir, resolutividad en arminía con probabilidad del riesgo x impacto del riesgo).
Cualquier riesgo relevante ( que la probabilidad de ocurrencia o el impacto potencial sean medios) debería ser comunicado formal y objetivamente al cliente por el conducto adecuado (ej.: por un informe de seguimiento periódico o por un telefonazo ad-hoc).
El comunicar un riesgo es una acción de servicio excelente que los jefes de proyecto suelen considerar como óbvia en unos casos o agorera en otros, y acaba deslizándose de la gestión del servicio.
Como ejemplo de lo anterior se me ocurre un proyecto en el que los dos técnicos más experiementados identificaban como posible problema la lentitud de una operación una vez puesto el sistema en Producción, pero ambos negaban ningún "riesgo" porque ese tipo de problemas eran de lo normal que podía ocurrir en un proyecto y ya se buscarían soluciones.
Es decir, si finalmente ocurre el problema que nuestra experiencia nos permite vislumbrar semanas antes ... ya le daremos "el disgusto" al cliente.
Un servicio excelente supone anticipar el posible disgusto al cliente como una variable más, que tenemos controlada, y para la que tenemos un plan de resolución desde ya.
Ser cenizo es estar baticinando que la cosa no va a funcionar sin objetivizar ni proponer soluciones ante cada problema, arrasando de paso, el ánimo de los participantes en el proyecto y desilusionando al cliente definitivamente.
Los cenizos son los enemigos del servicio excelente, del buen royo, de la paciencia del cliente y por supuesto del éxito del proyecto.
A la vez, la gestión del riesgo es la mejor garántía del proyecto, la profesionalidad ante el cliente y una de las mejores herramientas del jefe de proyecto.
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