Excelencia en servicio de ingeniería y otros cócteles

30.12.08

Con que funcione NO es suficiente

Hay una enfermedad demasiado extendida que hace pensar a técnicos y consultores que con que funcione o con que hayamos completado todos los capítulos del análisis o el estudio ya hemos terminado y podemos pasar a otra cosa. Algo así como que cuanto antes pasemos de página mejor, porque nos quitamos un problema de encima.



Para alguien del mundo del software esta enfermedad equivale a una mala estructuración del código, y/o una inadecuada nomenclatura, y/o una mala modularización, y/o una deficiente o confusa documentación, y/o a dejar basurilla dentro del código que nunca se borró porque ya lo haría más tarde o alquien que se tomara la molestia de saber si pintaba algo o no ese código comentado en el pasado y/o copy/pastes sin reflexión ....

Las pruebas de todo tipo (Pruebas unitarias , Pruebas funcionales , Pruebas de Integración , Pruebas de validación , Pruebas de sistema , Caja blanca (sistemas) , Caja negra (sistemas) , Pruebas de aceptación , Pruebas de regresión , Pruebas de carga , Pruebas de prestaciones) ayudaran a validar si funciona o no funciona como debería, e incluso garantizarán muchos otros aspectos de la calidad del software, pero el mal gusto de un montón de código comentado que está ahí desde hace 10 versiones y nadie se ha molestado en borrar, por ejemplo, solo sale cuando alguien rasca con corazón en las tripas de nuestro trabajo.



No voy a demostrar aquí el sobrecoste de un mal trabajo en el interior de sus tripas, por el mantenimiento posterior , por la ocultación de errores, por múltiples ineficiencias, etc... como no voy a demostrar en qué lugar queda un consultor que copy-pastea párrafos sin reflexionar en qué está haciendo, y que al leerlos juntos resultan incoherentes dejando todo el trabajo en entredicho (hasta el que se ha hecho bien). Solo quiero inquietar a aquellos que quieren ser, verdaderamente, buenos profesionales y tienen la oportunidad en cada minuto de su trabajo dario para lograrlo.

Cada línea que escribes, cada slide que compones, cada elemento que diseñas, firma tu trabajo para toda la vida (y alguien en Google lo enctrará dentro de 10 años :-)).

No vale con que funcione, no vale con haber llenado 100 folios, no vale con haber completado todos los capítulos. Si cada línea de esfuerzo no está ejecutada con cariño y meticulosidad, con calidad intrínseca, con compromiso, nuestra excelencia profesional brilla por su ausencia.

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21.12.08

Llegar tarde y borracho la primera vez para poner el listón muy bajo

Tuve un jefe que a la reunión de kick-off decía que era mejor llegar tarde para que el cliente se fuera acostumbrando. Coincidía que si era después de comer, también le caía la gotita de sudor por los excesos de la comida previa, sin importarle demasiado esa imagen.


Corramos un tupido velo de aquello, pero hay una reflexión de aquel pseudoconsejo que sí me parece valiosa: la gestión de las expectativas del cliente es clave.


Cuando se vende un proyecto, el comercial se ha encargado de ilusionar al cliente (como debe ser) para invertir en nuestra opción. Sin embargo, después llega la cruda realidad: el cliente cree haber comprado, con el presupuesto más reducido que ha podido, lo más cercano a su sueño.


¿Debemos darle en los morros al cliente en la primera reunión para poner el listón tan bajo que sea fácil de superar después? ...NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO






La gestión de las espectativas tiene mucha ciencia, pero yo me gustaría apuntar los siguientes pilares:


  • Identificar cuales son las verdaderas dimensiones de satisfacción del cliente, que no solo tienen que ser profesionales (ej: que no le demos nada de faena, que le hagamos brillar en su organización, que aprenda algo nuevo, que se lo pongamos fácil, que seamos sumisos, que demos ejemplo en su organización, que impulsemos ciertas actitudes en su equipo, que acabemos pronto, que le demos glamour, etc.). No tiene sentido querer ser buenísimos en todo, porque ni si quiera es posible dado lo subjetivo del asunto. Debemos identificar las dimensiones de satisfacción del cliente y concentrarnos en ellas.
  • Cuanto antes ir anticipando y concretando lo que se va a obtener en los siguientes pasos. Cuanto antes vayamos a lo concreto antes sentaremos las expectativas en realidades viables.
  • No bajar la guardia nunca: La primera impresión vale por 100, pero hasta el último día el cliente nos tiene bajo examen y está esperando con qué lo vamos a sorprender.
  • Pedir feedback al cliente: mejor saber cuanto antes si estamos por el camino correco, si lo que ve le gusta, si lo que esperaba es lo que está recibiendo...
  • Poner en valor todo lo bueno que se está ofreciendo: no dejar pasar la oportunidad de "celebrar" o "vender" todo lo bueno que estamos haciendo y todas las consecuencias positivas que estamos impulsando. Hay que hacer ver al cliente, más allá del ruido y las dificultades del proyecto, la parte positiva del trabajo que realizamos. Hay que comunicar (verbalizar, poner por escrito, celebrar, felicitar, etc.) todo aquello que suma.
  • Hacer uso de la fase II (llámala X) para postponer todo aquello maravilloso que sería posible hacer (pero que está fuera del alcance del proyecto y seguramente del presupuesto). La perfección además de cara, es imposible, pero si el cliente visualiza algo que (ahora) no le podamos dar, escuchemos/atendamos y diseñemos como podríamos hacer eso que pide o sueña en un futuro.
  • Poner verdaderamente el alma (y el corazón) en lo que hacemos es algo tan poco frecuente en el mundo profesional que con solo impregnar todo lo que hagamos con esa pasión, el cliente va a quedar sinceramente sorprendido.

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