Excelencia en servicio de ingeniería y otros cócteles

9.1.09

Un diccionario para cada interlocutor

Parece imprescindible estar acondicionando continuamente nuestro mensaje en forma y contenido siempre dependiendo del interlocutor al que nos dirigimos.

(Recuerdo una cliente que evitaba recibirme porque en nuestra primera reunión de trabajo le llené la cabeza de tecnicismos cuando ella era una gestora...verdaderamente me tenía miedo!!)

Dar más detalles (técnicos) de los que toca a quien no los quiere oir porque no los entiende o no es su trabajo genera insatisfacción (y nerviosismo) en el receptor y dar menos de los que toca, si el interlocutor los espera, puede generar falta de credibilidad.
El nivel de la conversación debe situarse al nivel de detalle y tecnicismos que el cliente espera y entiende, orientado a responder unas preguntas u otras según espera el cliente (ej.: entregables, objetivos, metodología, etc.) y no las que nosotros queremos contar (para eso lo mejor es escuchar :-))
Respecto a las formas, siempre es aconsejable dar un mensaje positivo y entusiasta, pero nunca debe estar pasado de rosca respecto al "ritmo vital" del interlocutor ni el color de la situación (ej.: no estar de lo más de alegre y risueño si estamos en una crisis ....).
Ni que decir tiene sobre la corrección de las expresiones (nada de tacos, groserías, etc.). Cada uno debe saber el nivel de formalismo que requiere la conversación que está manteniendo (es posible que queramos bajar el tono con alguna gracia,...pero cuidado no lo convirtamos en desgracia) y en general será mejor cuanto más empática (y cercana) sea la conversación, pero... SI TE HABLAN DE USTED, no queda más remedio que hablar de usted (sé esto después de la riña que me echó mi compañera Menchu, al respecto :-))

Asegurarnos que nos están entendiendo va a ser crucial. Sus gestos mientras escuchan (¿asienten con la cabeza o con los ojos? ¿ponen cara de perdidos? ¿desenfocan con los ojos o se les va la atención con el entorno? ¿están incómodos y removiéndose en su posición?) nos dan pistas, pero mejor preguntar si la charla va bien y las explicaciones eran las que esperaban.
Es buena idea lograr que verbalicen (con sus palabras) nuestros mensajes, porque eso nos garantiza si nos estamos entendiendo y que el mensaje cale y se quede residente en su conciencia.
Al final, ante la duda, mejor poner las cosas por escrito y que nadie interprete o se pierda detalle si es que lo quiere entender...

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