Excelencia en servicio de ingeniería y otros cócteles

26.8.09

Total, para qué...

La causa más frecuente de derrotas y fracasos en la historia de la humanidad es, y ha sido, el desistimiento, el abandono antes de intentarlo, la desidia....dicho en castellano de la calle, el "total, para qué...".




Profesionalmente hablando esto es evidente en el mundo comercial. La causa más frecuente de las bajas ventas es el cúmulo de "total, para que voy a llamar, si no habrá nadie", "total, para que voy a perder la mañana en la visita si no van a querer nada", "total, para que matarnos con la oferta si ya está dada", "total, para que insistir si no nos lo van a dar".




Sin embargo, también en el mundo de la ingeniería y la consultoría el "total, para qué..." desde luego hace estragos con actitudes como "Total, para qué, si después de esto será otra cosa", "Total, para qué decirle nada si ya lo va a ver", "Total, qué más da 10 horas más con todo lo que llevamos perdido", "Total, qué más da otra semana con el retraso que ya llevamos acumulado", "Total, para que revisarlo ahora, si ya saltará en algún momento", "Total, para qué, si el cliente ya está perdido...".




Llámale teoría de la profecía autocumplida, “Pigmalión", procesos de expectativa-ejecución, ley de atracción o como te de la gana, pero a cada momento tenemos todo el futuro por delante y solo importa las decisiones y actitudes que tengamos en el presente (lo que hagamos ahora).

Si lo damos por fracasado actuaremos con ese foco y lo perderemos (o casi), y si lo damos por logrado actuaremos en consecuencia y lo lograremos (o casi).




Por ello ser excelente en cada proyecto, en cada tarea, en cada servicio, etc. incluye la componente de confiar y creer en que lo vamos a lograr y lo vamos a hacer excelentemente. Que hay que sustituir el verbo "intentar" por el "lograr" de nuestro vocabulario. Que nunca más "total, para qué..." ni "no pasa nada". Que vale la pena esforzarse. Que los logros y la excelencia llegarán seguro.




Optimismo, perseverancia y confianza en el trabajo bien hecho. Solo esa actitud de forma permanente nos atraerá éxitos profesionales (y hasta nos hará más felices :-P).




¿Total, para qué?










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25.8.09

Ya si eso, volvemos mañana...

Estábamos en el médico para informarnos de la operación, algo nerviosos porque evidentemente no dominamos este tema.
El profesional en cuestión no triunfó, y abandonamos la clínica e incluso evitamos pasar cerca de ella en varios meses. Ya si eso, volvemos mañana...le dijimos.



¿cuál fue su secreto para espantarnos fulgurosamente y de un solo asalto?


Pues logró estar durante los 45' minutos de reunión sin mirarnos a los ojos ni una sola vez, atropellarse hablando hacia el suelo casi de forma continua, mostrándose nervioso e inseguro y resonando entre su voz tenue frases como "no puedo asegurarles el resultado de la operación", "cualquier cosa puede pasar", "si, pero no", “depende”, "es que eso no nadie lo puede saber", "si algo saliera mal, pues ya veríamos entonces qué haríamos", "deben de firmar aquí para eximirnos de las responsabilidades sobre los posibles resultados adversos de la operación"…


Quizás este cirujano era un genio en la mesa de operaciones, pero yo no diría que fuera un gran profesional. Porque un profesional debe ofrecer credibilidad a sus clientes.

Y no se trata de mentir ni ocultar información a sus pacientes, sino precisamente de dar toda la información de forma objetiva, acompañada de respuestas a las dudas y temores habituales que surgirán. Se trata de inspirar optimismo mediante la confianza en uno mismo y en nuestro equipo, en lo bien pensado que tenemos el plan de trabajo y los planes alternativos desarrollados, dando pruebas de ello con gráficos, gants o lo que sea. Se trata de anticipar los riesgos, comunicarlos y acompañarlos de medidas de atenuación y planes de contingencia. Se trata de que el cliente o el paciente colabore ciegamente con el plan de trabajo y solo lo hará si cree en nuestra propuesta.

Las desgracias ocurren, los problemas técnicos se multiplican, y Murphy siempre aprovechará cualquier resquicio para aparecer en escena, pero nosotros debemos sobreponernos a las dificultades, tener confianza en nosotros mismos y hacer sin más, nuestro trabajo. Somos el mejor cirujano con el que ir de la mano a la operación y el cliente necesita escucharlo a gritos!!!

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18.8.09

Cómo lo hacemos en ENCAMINA

Hace poco decía en una conferencia que antes era ingeniero de Telecomunicación, pero que ahora soy ingeniero PowerPoint.
Y es que el PPT es muy agradecido. Es de los pocos productos de MS que casi nunca se cuelga y pongas lo que pongas, no tiene que funcionar...solo que entenderse un poco.

La presentación adjunta es una de las que difundimos internamente en el grupo ENCAMINA: en charlas, en videos, en distribución interna, en outdoors, cuando podemos..., con el convencimiento que cada día podemos hacerlo mejor y disfrutar con ello. Casi todos estamos de acuerdo con casi todo lo que se cuenta en ella, pero como los libros de autoayuda, su efecto influyente tiene una duración limitada.

Tengo el orgullo de trabajar con compañeros que que de verdad quieren hacerlo mejor cada día, que disfrutan con ello (a la vez que se esfuerzan muchísimo, con un compromiso excepcional...) y el resultado se nota. Lo logramos... o casi casi. De verdad.

Pero como hay que perseverar, ahí dejo esta presentación. Para ellos, y para el resto del mundo por si quieren seguirnos :-)



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3.8.09

Picar pruebas o picar piedras

Cuenta la leyenda que un directivo se acercó a dos jovenes técnicos detrás de sendos monitores y, preguntando al primero sobre qué estaba haciendo, recibió la respuesta de "ya ve, picando pruebas para acabar cuanto antes con esta fase".


La respuesta y el gesto de hastío del técnico alarmó al directivo que continuó con la misma pregunta al otro técnico, quien le respondió "ya ve, asegurando la calidad y excelencia de un gran proyecto que vamos a entregar en breve y donde no cabe el error"....

Sea picar pruebas o sea picar piedras para una catedral, lo cierto es que el resultante final de una obra o un proyecto depende de la actitud y excelencia del trabajo de cada uno de sus miembros.

Esto me viene a la memoria cuando en un mismo día, dos buenos clientes contratantes de dos buenos proyectos han quedado decepcionados por la falta de un correcto juego de pruebas que hubiera asegurado la calidad de los entregables.




La construcción de una gran catedral o de un gran proyecto tiene mucho de ingeniería, de coordinación y gestión de los recursos, de metodología y herramientas, pero también de la actitud, creatividad y compromiso sobre cada una de las tareas atómicas que lo componen, por poco atractivas o importantes puedan parecer individualmente.

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