Excelencia en servicio de ingeniería y otros cócteles

25.5.08

Para la primera impresión solo hay una oportunidad, no te la juegues.

Son muchos los jóvenes profesionales que me preguntan ante la inminente visita a un cliente qué nivel de formalismo deben vestir.
Entiendo que esta duda les surje porque en su vida personal no se encuentran nada cómodos con un traje y corbata y se sienten ridículos vestidos muy formalmente. Supongo que hasta la fecha estos jóvenes no se han preguntado nunca cómo de ridículos se sienten los policías, los médicos, los tenderos, los diplomáticos, etc. al llevar sus uniformes en su trabajo, aunque en casa prefieran ir con chandal.
Un uniforme es un símbolo que explica a los que le rodean a qué se dedica y qué se puede esperar de él.

En el mundo de los servicios donde casi todo es hetéreo, los símbolos, lo tangible cobra especial importancia. Nuestro cliente nos prejuzga al instante como ser humano que es. Y las reglas de medir están estandarizadas y grabadas a fuego en nuestro mundo de los servicios profesionales cualificados:
  • Un técnico vestido formalmente es un profesional acostumbrado a trabajar en proyectos serios y con buenos clientes. Tiene un primer punto de credibilidad.
  • Un técnico que se presenta vestido como un amiguete es alguien que no se ha rozado profesionalmente con alguién de nivel e inmediatamente se pone en tela de juicio su valía (la de él y a la de la empresa que representa).
Cuando haya que discutir de reglas, normas y prejuicios podemos dedicarle unas cervezas. Si hablamos de servicios excelentes, la imagen necesaria de profesionalidad y credibilidad es sencillamente necesaria.

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