Hace no muchos años parecía increíble que desde la butaca de la terraza de mi casa pudiera estar trabajando cómodamente como si estuviera en la oficina. Todo ello es ahora posible gracias al wireless, el adsl , Internet, las VPN, etc., a un coste doméstico y a una velocidad más que aceptable.
Como ingeniero de Telecomunicaciones no me era desconocida esa posibilidad hace ya muchos años y estaba no solo preparado para ese futuro, sino que lo estaba deseando y de alguna forma propiciándolo.
Pero el futuro no solo llega según las variables que hemos diseñado, sino que viene cargadito de cambios. Entre ellos, que lo que puedo hacer desde la terraza de mi casa, respondiendo a las diferentes propuestas que llegan frecuentemente, es el negociar las horas de proyecto de una factory software india llena de ingenieros con certificaciones hasta los dientes y cuyas tarifas están muy por debajo de lo deseo para mis compañeros de profesión.
El mundo global y los nuevos modelos de competencia nos alcanzan también a los profesionales más cualificados, que no teníamos bastante con la competencia local, que ahora nos toca superarnos teniendo como referencia al mundo entero. Todo ello, reconociendo que la competencia es buena porque nos impulsa y nos espolea hacia la mejora continua.
En mi opinión, un primer reto que debemos asumir hacia dentro, es que no podemos competir en calidad/coste [(número de cálculos o de líneas de programación) / euro]. Esa batalla pinta mal, sino es que está ya perdida.
Donde no tenemos competencia deslocalizada que temer, es si aplicamos nuestro valor como ingenieros en la corta distancia, cerca del cliente, cerca de su problema, comprendiendo sus especificidades y necesidades, y aportando soluciones personalizadas y concretas, llenas de iniciativa, comunicación y colaboración, llenas de valor.
En definitiva, ofreciendo un servicio excelente, no solo en calidad, sino en la experiencia del proyecto (asumiendo que el proyecto es el entregable y además todo lo que le rodea).
Sin duda, otros factores como la especialización, la visión internacional, la innovación, las sinergias interprofesionales, la diferenciación y posicionamiento de marca, etc. nos van a ayudar a ser más competitivos en un mundo global, pero empecemos por convencernos de que hoy nos pagan y nos exigen por algo más que por la aplicación de nuestro conocimiento.
Hay que sacar la cabeza del PC, desinhibirse y actuar (literalmente) en el escenario del cliente. Cuando visitamos un hotel de 5 estrellas, todo su equipo profesional nos sonríe siempre, no porque vivan en una felicidad onírica eterna, sino porque su trabajo es ofrecernos (y cobrarnos) una experiencia excelente más allá del puro hospedaje. Esto no nos lo enseñan en la Escuela ni era un requisito para el obtener el título, pero ahora nos toca examinarnos cada día. A buen entendedor pocas palabras bastan.
El mundo hoy necesita servicios de ingeniería excelentes y estamos aquí para ofrecerlos.